Ahora con la llegada del Papa Francisco, parece que la
humildad se está poniendo de moda. Todos
parecen maravillarse por el regreso de esta actitud – al menos en una institución
que carecía ya de ella- y hasta los políticos y los artistas están listos para
practicarla, aunque no crean en ella. Nomás por pura moda, que caray!
Es por eso que cada vez más me siento satisfecho de conocer
gente que tiene la característica de ejercerla diario y sin tanto bombo y
platillo. La Semana Santa que cerró logré que dos queridas amigas de vida se
conocieran, compartieran y tal como lo supuse, congeniaran y coincidieran.
Ambas son geniales, inteligentes y con actitud positiva. Miran
los actos de solidaridad y corresponsabilidad no como un acto de obligación,
sino de amor y de regresarle a la sociedad una partecita de lo mucho que les ha
dado. Esto es humildad.
Ahora que las pienso, estoy convencido de que la gente buena
existe, transpira y se asolea como todos nosotros. Sin embargo, me sigo preguntado
que hace que la gente pase de ser “buena gente” a ser una “extraordinaria
persona”..¿Será que la decisión por actuar y no dejarlo sólo en el pensar las
sube de categoría? ¿ o en verdad se tiene que ver la vida con otros ojos para
no dejar pasar la oportunidad de servir y no servirse de los demás’
Espero saberlo pronto, pero por lo pronto, mis dos
extraordinarias “M´s” me siguen llenando la vida con su humildad y su cariño
por los demás. Así sea..!
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