El caso es que a días de cumplir mis cuarenta y tantos –cada vez más cercanos a mis cincuentas- me doy cuenta de mi error. De mi poco aprecio por las mujeres de 40 o más y de su sabiduría, su estilo y sus fundadas precauciones que, cuando toman la decisión de entregarse y decir sí, se transforman en pasión mezclada con experiencia. Las mujeres de 40 o más ya saben lo que quieren. Caminan por la vida con la experiencia de los errores del pasado y en su mayoría han dejado atrás las rondas juveniles de niñas disfrazadas de mujeres
Ellas saben lo que son y no necesitan demostrarlo a nadie.
Seguras de sí mismas, una mujer madura sabe que en el juego de la seducción, vale más el tamaño de la inteligencia, que el del escote. Que con el hombre indicado, se vuelven cómplices, amantes, camaradas y excelentes amigas. Sin envidias, dejan ver su valía al perder el temor a la inseguridad. Saben que una mujer de su madurez, no necesita de niñerías ni faldas cortas para hacerse notar. Una mirada y su paso seguro son suficientes para hacernos voltear.
Las mujeres maduras son simpáticas, sin ser estridentes. Saben la importancia de un buen vino y no de perderse en el alcohol. No les da miedo comer un buen postre por las calorías y aunque se cuidan para disfrutar más, entienden que no todo es el peso y la medida, sino una mente abierta, una buena plática y la sonrisa de quien camina segura por la vida.
Así que ni modo. Adiós a mis tiempos de niñero. Hoy he decidido hacer valer mi próximo cumpleaños y buscar reconocer con este nuevo tiempo solo lo mejor. El mejor vino, la mejor comida, la mejor lectura y claro…Las bellas, sensuales e inteligentes mujeres maduras!

No hay comentarios:
Publicar un comentario